Un calabozo profundo descansa en mi pecho mudo,
descansan en mi mano los pensamientos del futuro
errantes pensamientos perdidos en solo un instante
horror en estado puro. Las gigantescas bestias
se clavan en mis letras
Es así que comenzaron su eterna vigilancia sobre
tu mirada tan lejana
recordándola constantemente el destino trágico del alma
brillante liquido rojo se adueñó de mi pulso
atmósfera opresora por la exuberante vegetación de letras
dejasen sentir su peso sobre nosotros,
una luna encerada lucía desde lo alto de aquel cielo oscuro
presas de un ardor que nos hacía olvidar la soledad
Por alguna extraña razón, nuestros ojos se apartaban
esta amenaza no produjo otra respuesta
que una corta y afilada tristeza
una pálida luz flotaba en torno a mi pluma desolada
mis ojos se abrieron para recibir aquella calma
deja mis sentimientos humanos olvidas mi alma
adiós querida y extraña amada.









